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José de Veuster nació en Trémolo, pequeña aldea flamenca de Lovaina, Bélgica, el 3 de Enero de 1840. Es el menor de ocho hermanos de una familia campesina. Tres de sus hermanas entrarán al convento, su hermano Augusto lo precedió y lo motivó para ingresar a la congregación de los Sagrados Corazones, también llamados Padres Franceses.
En enero de 1859, José entra al convento de Lovaina y el 2 de Febrero del mismo año, toma el hábito religioso con el nombre de Fray Damián. Tiempo después en junio de 1860, Damián dejó Lovaina para entrar en el Noviciado de Issy en Francia, donde se prepara para asumir su compromiso religioso. Pronunciará sus votos el 7 de septiembre en la capilla de la casa matriz en París.
En ese tiempo ya se notaba su espíritu de colaboración y trabajo incansable, y fue ese temperamento el que lo entusiasmo para partir a misiones lejanas. El 29 de octubre se embarca en el puerto de Brema, Alemania desde donde escribe a sus padres: "Pidan a Dios por mí, que tenga el coraje de cumplir en todo, en cualquier lugar y siempre, la santa voluntad de Dios; en eso consiste nuestra vida... En nuestras oraciones, sobre todo, pensemos los unos en los otros y unámonos siempre a los Sagrados Corazones, en Ellos permanezco siempre como su hijo afectuoso"
Esta travesía duró cinco meses, finalmente llegó a Honolulu el 19 de marzo de 1864 con otros seis religiosos y diez religiosas de los Sagrados Corazones, tenía veinticuatro años y aun no era sacerdote. Fue ordenado efectivamente en Honolulu, el 21 de mayo en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, advocación de la Virgen de su congregación. En otra carta a sus padres les dice: "Ya soy sacerdote, ya soy misionero. Si el Señor esta conmigo, no tengo nada que temer y todo lo podré, no tengan la menor inquietud por mí, porque cuando se sirve a Dios se es feliz en cualquier parte."
En 1865 el gobierno de Honolulu tomó drásticas medidas para proteger a su población de una epidemia muy contagiosa y mortal: la lepra. Un Comité de Higiene comenzó a identificar enfermos y sospechosos para relegarlos en la costa norte de la isla Molokai, la aldea Kalawao, una verdadera cárcel natural por su geografía, rodeada de acantilados y selva espesa. En Kalawao no había ley, reinaban las borracheras, riñas, rebeliones y nadie era capaz de dominar la situación, una fuerte corrupción moral se había enraizado, las mujeres eran sometidas y los niños esclavizados, y cuando la lepra hacia estragos en los enfermos, estos eran dejados a su suerte y no era raro encontrar a alguien detrás de un árbol esperando la muerte. Kalawao fue llamada La Isla del Infierno.
Cuando Damián llego a Kalawao tenía treinta y tres años de edad, juntó a varios enfermos y les dijo: "Hijos míos, me quedaré aquí hasta la muerte. Su vida será mi vida, su pan será mi pan y si Dios así lo quiere su enfermedad será mi enfermedad", hubo un silencio impresionante cuando uno de los que allí estaba gritó a la multitud "este hombre no esta enfermo".
Damián comenzó de inmediato a trabajar, en siete años el desastre en que se encontraba Kalawao, se convirtió en una aldea digna, sociable y limpia. Damián ayudó personalmente a los enfermos a construir chozas, hizo un hospital, un orfanato, mejoró la capilla, el muelle, las chozas ahora tenían flores. Su gran orgullo era su gallinero y el haber traído agua por cañerías hasta la misma aldea. Pero lo más importante para todos fue la organización de los servicios funerarios. Antes de Damián los cuerpos eran simplemente arrojados en fosas, ahora cada muerto recibía una misa y un entierro, se construían ataúdes y aunque la muerte era omnipresente, la percepción respecto a ella cambió.
Damián contrajo la lepra los primeros días Diciembre de 1884, cuando hacía ya doce años que estaba en Molokai, los próximos cuatro años serían los mas ricos en oración y amistad. Murió ciego, con la cara y las manos totalmente deformadas, sus últimos minutos la noche del 14 de Abril de 1889, estaba totalmente lucido, aunque ya no podía hablar. Fue enterrado en Kalawao, al pié de un pandano. Cuarenta y siete años después y con mucha pompa sus restos fueron trasladados a la Iglesia de los Sagrados Corazones en Lovaina, su tierra natal, el 4 de Junio de 1995 fue beatificado por el Papa Juan Pablo II.
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